Educación, alimentación y deporte

por | Feb, 2021

Si planteásemos Di Sugar como un edificio, los cimientos sobre los que se construye serían tres pilares básicos: educación, alimentación y deporte. ¿Por qué estos tres elementos y no otros? La respuesta es muy sencilla: Di Sugar se levanta sobre esta base triple porque cada uno de estos ámbitos resulta esencial para un buen control de la diabetes. Pero ahondemos un poco más. ¿De qué maneras resultan constituyentes para nuestra propuesta de intervención la formación, la alimentación y el deporte?

Lo primero que cabe señalar, es que, como esperamos que sea evidente, estas tres funciones no son solo importantes para las personas que padecen diabetes, sino para cualquier ser humano, independientemente de su historia clínica. Está ampliamente difundido entre la población la idea de que un equilibrio entre el alimento de mente y cuerpo, y el ejercicio físico es la mejor manera de desarrollar una vida sana y provechosa.

En el caso de las personas que padecen diabetes, esta recomendación alcanza cotas casi de obligación. Dado que la principal fuente de glucosa son los alimentos que consumimos, la alimentación es un factor al que cualquier persona que padece diabetes ha de prestar una atención precisa y constante. Es una de las preocupaciones que acompañan constantemente al enfermo de diabetes: la necesidad de medir, controlar y estimar la cantidad de glucosa que va a ingerir. Aunque la comida sea pequeña, aunque sea un mínimo picoteo, requiere de un cálculo, de una previsión a la que ajustar el tratamiento correspondiente.

Este cálculo no se hace en el vacío. Ha de equilibrarse y medirse en base a la actividad física realizada con anterioridad al consumo de alimento, y en base a la actividad que se hará posteriormente. El ejercicio corporal es el principal consumidor de glucosa, entre otros nutrientes. Por ello, al practicarlo la persona que padece diabetes ha de tener en cuenta la glucosa que puede tener disponible en sangre o no.

Además, la glucosa es también uno de los principales alimentos de la actividad mental. Funciones tan básicas como la atención y la percepción necesitan de un aporte constante de glucosa para su mantenimiento correcto. Nos encontramos así ante una imagen de la glucosa como gasolina, como combustible necesario para la realización de cualquier actividad, ya sea física o mental. 

¿Cómo mantener y controlar este equilibrio necesario? ¿Qué nos puede permitir desarrollar un sistema mental preciso y útil para el buen funcionamiento de nuestro organismo? Información. Conocimiento que obtendremos no sólo a través de la experiencia, sino también de la formación. Es aquí cuando establecemos ese trío de columnas que van a sustentar el correcto tratamiento de la diabetes.

Para personas que acaban de debutar en la enfermedad, el conocimiento asociado a la experiencia todavía no ha ocurrido. Es por ello que es fundamental contar con el acompañamiento de profesionales que sepan identificar los principales elementos formativos y transmitirlos, para comenzar a partir de ellos a controlar la enfermedad. Ocurre la particularidad de que esta enfermedad, además, no afecta a todas las personas por igual. Cada paciente de diabetes cuenta con un funcionamiento metabólico distinto, y por tanto, no responderá a las mismas claves de la misma manera.

Es este hecho, la gran variabilidad existente de una persona a otra en cuestiones metabólicas, lo que realza mucho más el papel de una correcta formación. Identificar el funcionamiento metabólico de una persona y darle las herramientas necesarias para comprenderlo y ajustarlo a su rutina es el primer paso. Los siguientes implican un correcto equilibrio entre la alimentación y el deporte.

Es importante transmitir la existencia de una interdependencia entre estos dos aspectos. Por un lado, sin alimentación no tenemos la suficiente energía para poder realizar deporte. Por otro lado, hacer deporte nos ayuda a regular nuestros hábitos alimenticios, a poder hacer cálculos de manera más precisa y constante. Y aquello que establece puentes entre los dos, es la formación, el conocimiento especializado. De igual manera, una buena alimentación y una constante rutina de actividad física nos ayudan a mantener una mente despejada y sana.

Estamos, por tanto, ante una construcción triangular interdependiente. Una estructura sobre la que montar un proyecto de vida sana y equilibrada, que va más allá de las frases hechas sobre la importancia de comer bien y hacer ejercicio físico y mental. En este caso no se trata sólo de una recomendación. En Di Sugar, vamos más allá del dicho y trabajamos desde una intervención terapéutica llevada a cabo por profesionales expertos en cada uno de estos tres ámbitos. Nuestro objetivo final es la mejora de la calidad de vida de las personas que padecen diabetes. Para ello, contamos con un tridente único: conocimiento, nutrición y actividad física.

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